
Es una cosa que siempre me ha hecho gracia de los medios de comunicación y los corrillos en muchos pasillos. Las críticas a los personajes políticos o incluso a compañeros de partido, tengo o no cargo, incluso hasta el Presidente del Gobierno, sin luego dar la cara donde hay que darla.
La única palabra que define esto es cobardía a perder un puesto o no tener ni idea del funcionamiento interno del partido. O en el caso de los medios, meter el dedo en el ojo o hablar más de la cuenta.
Pero por desgracia, este es el mundo en el que vivimos. Depende para que, donde he dicho “arre”, puedo después decir “so” y viceversa.
Yo cuando decidí entrar en política, lo hice con la convicción de aportar todo lo que pudiese para poder solucionar los problemas de la gente. Aportar mis ideas, mi ilusión, defender mis ideales y todo en lo que creo.
Es evidente que nada es perfecto y que como he dicho muchas veces, la simple condición de ser humano ya nos hace egoístas y querer ser más que los demás, pero todo tiene sus límites.
No se trata de pisar a nadie, simplemente de compartir y debatir. Y creo que es lo que en muchos sitios se hecha en falta. El poder debatir.
¿Pero cuál es la pregunta a este dilema? ¿Se prohíbe el debate? ¿O no hay quienes quieran debatir? Yo más bien creo en lo segundo.
Creo que puedo decir con total tranquilidad, que pocas veces me he callado algo ante cualquier persona. Tanto en mi vida personal, laboral como en la política. Porque quiero defender lo que pienso con ahínco y si me equivoco rectificar. Prefiero esto a tener que quedarme con la sensación de no haber dicho o hecho nada.
Pero no todos pueden decir lo mismo. Algunos solamente piensan en lo que un cargo les pueda reportar, en el saldo de su cuenta bancaria a final de mes. Y es que sin duda, hay que saber donde y cuando hablar, pero nunca dejar de hacerlo por miedo a nada. Es la esencia de la vida en cualquier ámbito.
“Sois socialistas no para amar en silencio vuestras ideas, ni para recrearos con su grandeza y con el espíritu de justicia que les anima, sino para difundirlas, para llevarlas a todas partes…”
Pablo Iglesias.
Y en efecto, es lo que hay que hacer.
Y para ello os dejo con un gran artículo de Ibarra, que no es precisamente mi gran ídolo político pero si dice lo que piensa y en esto ha dado en el clavo.