Ayer hacía un comentario en mi Facebook acerca de la película que pude ver el lunes en el cine. Agora, la última película del Director Alejandro Amenabar.
Básicamente decía que me gustó la película. Es una de esas películas que te hace analizar muchas cosas del día a día.
En este caso la película se puede dividir en dos historias totalmente diferentes. Por un lado, Hipatia, astrónoma y filosofa, buscando la verdad sobre el sistema solar y sobre la ciencia del universo. Por otro, la convivencia de religiones y sus enfrentamientos constantes.
En el primer caso, una gran mujer, con un gran talento, que por aquel entonces por el mero hecho de no ser hombre no pudo dar a conocer los resultados de sus trabajos.
Es la viva imagen de aquel que guarda lo personal para sí mismo y dedica toda su sabiduría en este caso a la ciencia.
Puede ser un vivo reflejo de una gran política, con gran corazón y coraje, que su único objetivo es el saber y el compartir con los demás. Hacer un mundo más justo alejado de enfrentamientos.
En el segundo caso, las religiones. Siempre he respetado a todo aquel que cree en una religión. Cada cual sigue el camino que su pensamiento le guía. Pero más allá de ahí, el uso de la religión como excusa para el enfrentamiento, para la división, para manipular a los demás o para sublevarse es simple y llanamente un mal endémico de nuestra existencia.
Yo creo en mí. En mi pensamiento, en mi ideología. En mi propia fe. Mi pensamiento, mi superación, mi inteligencia. Mi camino, ese que día a día construyo con mis propias. Sin destinos escritos.
Las religiones siempre pueden convivir siempre y cuando se respeten entre sí. Cuando se pasa la barrera es cuando surgen los problemas. Y por desgracia así ha sido a lo largo de los siglos. Y sin duda lo seguirá siendo.
Cada cual que crea lo que crea. Lo importante es respetarnos como iguales. Al fin y al cabo somos seres que compartimos el mismo espacio llamo “Tierra”. Y como civilizaciones que somos, debemos entendernos. De ahí el sacar las religiones de lo político y crear una alianza entre culturas diferentes.
Este debe ser el reto de este siglo. Aunque sea difícil, habrá que intentarlo ya. Si no, seguiremos fracasando como humanidad.
